Via ignota
La forma en la que intento encontrarte
caminando por lugares
que sé que no sueles caminar.
Tal vez sea un deseo mal formulado,
una forma torpe de querer
que algo sea distinto,
que las cosas cambien
sin importar la distancia.
Y es que, maldita sea…
¿cómo puede ser
que al ver mi reflejo
solo vea a alguien parecido a mí?
Alguien que viste como yo,
que camina como yo,
que se mueve igual…
pero con la mirada clavada en el piso.
Cuando antes caminaba erguido,
unido a alguien,
con un agarre firme
en alguna de sus manos.
Y sí,
sigo (y seguiré)
visitando lugares inesperados.
Con la cabeza fría,
con el corazón helado,
con un alma apagada
que solo necesita una cosa:
Una mirada a los ojos.
Una conversación muda.
Una sonrisa leve
que lo diga todo sin decir nada.
Mientras tú haces lo posible
por reescribir tu historia,
yo intento aprender a estar agradecido.
Porque no es fácil.
Porque no dejará de serlo.
Solo espero que mi alma,
agotada por esta densa capa de incertidumbre,
pueda volver a brillar algún día.
Y que, si alguna vez volvemos a encontrarnos,
sea por senderos que no alcanzaste a recorrer
mientras estabas conmigo.
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