Ambigüedad
La gran diferencia entre ambos es que mientras tú buscabas la manera de alejarte de mí, yo seguía aprendiendo caminos para llegar a ti. Tú escribías en tus diarios lo sola que querías estar. Consumías ideas ajenas hasta volverlas propias. Admirabas ruinas que juraban llamarse libertad, gente incapaz de sostener nada hablando de amor como si supieran. Te alimentabas de promesas vacías, de voces que repetían que nunca nada basta, que siempre falta algo, que siempre sobra alguien. Y mientras todo eso ocurría, yo me dedicaba a enamorarme de ti todos los días. A aceptarte como eras. A adorarte sin manual. Mientras tú elegías distancia, yo elegía acercarme. Mientras tú ensayabas la huida, yo todavía acomodaba la casa para quedarme. Me enamoré de alguien que al mismo tiempo levantaba una campaña silenciosa para convencerse de que yo jamás fui el amor de su vida.