No te acabes, noche

Perdí mi estrella.
Mi estrella adorada.

Aquella que me daba guía,
que me regalaba un norte
cuando yo mismo había olvidado dónde estaba.

Se fue detrás de una densa capa de nubes.
En un instante.
Tan solo un instante,
después de una larga noche.

Y temo…
porque ya no puedo verla.
No puedo sentirla.

Esa calidez que yo mismo ignoré,
ese brillo que fui apagando
cuando la sostuve en mis manos
sin saber conectar mi corazón con ella.

Qué estúpido humano fui.
Dejar ir un astro tan magnífico
por decisiones pequeñas, sin sentido.

Oh, bella estrella,
sé que te escondes en ese mar de nubes.
Quiero que sepas que ansío verte de nuevo.

Ansío ser, otra vez, ese ser
que guiado por tu calidez
lograba que ambos estuviésemos bien.
Felices.

Y ahora, con tanto gris en el cielo,
solo queda esperar:
a que pase la tormenta
o a que simplemente amanezca.

No quiero dejar de verte,
mi dulce estrella.
No sabes cuánto te extraño.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sé mía

Confesión