Envidia Magna

De haberme dedicado a escucharme,
a escuchar de verdad a mi corazón,
hoy Alejandría estaría envidiosa
de la biblioteca que habría construido para ti sola.
Un lugar pensado solo para ti.
Un espacio donde pudieras perderte
entre la fantasía y la realidad
sin necesidad de elegir una sobre la otra.
Un refugio.
Un silencio compartido.
Un lugar en el que siempre imaginé verte sentada,
leyendo algo que no existía aún,
pero que yo habría escrito
solo para verte sonreír.
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