El eco de lo que no entendí

Sé que antes estaba demasiado ansioso por demostrar algo.
Y en ese afán, te ignoré.
Ignoré cómo te sentías, qué necesitabas, qué te dolía.

Hablé demasiado.
Expliqué demasiado.
Pero escuché muy poco.

En este tiempo he pensado tanto…
Y entiendo, por fin, que nunca llegué a comprenderte como merecías.
Me confundí.
Creí que estabas distante porque ya no me amabas,
cuando en realidad estabas cansada.
Cansada de mis torpezas,
de mi ruido,
de mi falta de calma.

Tu silencio, tu frialdad…
ahí ya estaba la respuesta,
solo que yo no quise verla.

Sea o no posible empezar de nuevo,
quiero darte las gracias.
Gracias por haber intentado
mucho más de lo que yo supe ver.
Gracias por sostenernos incluso cuando yo no sabía cómo hacerlo.

Y si aún queda una mínima posibilidad,

aunque sea pequeña como una chispa,
la demostraré con mis acciones.

No para recuperarte,
sino para convertirme por fin
en la persona que siempre quise ser
cuando estaba contigo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sé mía

Confesión

No te acabes, noche